Friday, December 29, 2006

La carta del diablo

“Pienso que todo el mundo debería creer en algo.
Yo creo que voy a seguir bebiendo.”
Groucho Marx

Hace un par de meses, en una conversación por el messenger, mi amiga Gaby señaló que extrañaba a aquel Toño que solía creer en algo, mencionó que hace tiempo se había dado cuenta que yo había dejado de hacerlo y que era necesario que volviera a hacerlo, puede que tuviera razón. Antes que nada tengo que disculparme con ella, especialmente porque sé que a ella le molesta cuando uso sus palabras y las utilizo para escribir un post, supongo que se debe a que piensa que la tomo a la ligera, cosa que no es verdad, difícilmente hay alguien a quien tome más en serio que a ella, supongo que no lo sabe por mi tendencia a mostrar mi cinismo en todas las conversaciones. Pues bien, este no es un post de duelo, creo que dejé mi etapa de Jeremías -el profeta de las lamentaciones- atrás hace un par de días, es más bien, un recuento de cómo cierra el 2006.

Poniendo un poco los antecedentes, les comentaré que este año que finaliza ha sido uno de los peores de mi vida, afortunadamente ya se va. Conforme se acerca el 2007 se atisba un dejo de cambio, todo gracias a mi vida licenciosa de los últimos días.

La imagen “http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/61/15-XV-Diable.jpg” no puede mostrarse, porque contiene errores.Dentro de la tradición del Tarot existe una carta llamada “El diablo”, esta carta ha definido los últimos días del año, claro que algunos de mis amigos creen que soy una especie de loco por confiar mi sanidad mental a una carta, pero qué diantres, véamoslo como una metáfora de vida y solo eso: una metáfora. Pues bien, la carta del diablo es una carta que representa el lado oscuro de nosotros mismos, la carta de la energía sexual, de las tentaciones, la pasión desenfrenada y las ilusiones que llegan incluso a esclavizarnos ¿no suena maravillosa? En resumen, es una carta que nos habla de la posibilidad de hacer daño… o que nos lo hagan.

Como los asiduos al blog saben, tengo un amor platónico, una chica maravillosa con la que llevo una honesta relación basada en el dinero y en la ilusión. Eso sí, todo perfectamente claro, aunque a más de uno le llega a preocupar que en ocasiones suelo perder el piso, cosa que debo admitir no ha pasado, no porque no quiera, sino porque ella no se deja. Nuestra “relación” termina en cuanto me despido de ella y así ha sido durante meses. Claro que sería bastante injusto no mencionar que hemos salido en un par de ocasiones, las salidas han sido bastante divertidas y buenas, de hecho más de lo que esperaría, pero hasta ahí… no deja de ser algo pasajero, supongo que algo tendrá que ver el prometido de la susodicha y yo la verdad no funciono como “leña de otro hogar”.

Como sea, este año ha finalizado con un excelente intercambio de besos y arrumacos entre ella y yo, los cuales se antojaron deliciosos; comparten ese sabor de lo prohíbido, el sabor de la manzana que atragantó a Adán… para muchos eso puede ser pecata minuta pero para mi fue delicioso. Prueba inequívoca de que voy por el mal camino, bendita navidad. Dicen que Santa Claus trae regalos a los niños buenos, mientras que a los malos les deja un carbón. A mi me ha dejado una excelente noche de pasión, aún me pregunto si será por ser bueno o “malo”.

Aquí viene el quid del asunto, siguiendo la lógica del cuento corto de Frank Stockton, La dama o el tigre (1882), en la que el protagonista, al final del mismo, tiene que encarar una decisión ante la trampa de un rey. El joven tendrá que escoger entre dos puertas, una de ellas probablemente lo llevará a su muerte, representada por la figura de un tigre hambriento, la otra lo llevará donde una hermosa doncella, de escoger esta puerta el rey promete dejarlos en libertad y permitir que ambos se casen siendo incluso él mismo el padrino.

Pues bien, en este 2007 ¿qué saldrá de la puerta la dama o el tigre? Hagan sus apuestas.

Para mayores referencias, lean ustedes mismos este relato, la verdad es que es un resumen bastante completo y es un cuento maravilloso, plagado de pesimismo e incertidumbre. Es ideal para cerrar el año:

La dama o el Tigre

Se dice que en la remota antigüedad vivió un rey semi-bárbaro que administraba justicia a la vez de un modo espectacular y caprichoso. Para castigar los delitos especialmente graves había imaginado una singular puesta en escena: El acusado era conducido cierto día señalado a la arena de un circo en cuyas gradas se apretaba todo el pueblo reunido.

Ante él había dos puertas. Tras una de ellas aguardaba un tigre hambriento, el mas fiero que se había podido conseguir para la ocasión; tras la otra estaba una hermosa doncella, atractiva y virginal.

Sólo el rey conocía el inquilino que aguardaba en cada puerta. El reo debía elegir forzosamente unas de ellas y en ambos casos su suerte estaba echada. Si aparecía la fiera, moría despedazado en pocos segundos; si salía la dama, debía desposarla sin dilación y con la mayor pompa, apadrinado por el propio monarca, derogándose cualquier compromiso que hubiere contraído, o matrimonio anterior. Queda a gusto de cada cual cúal es el destino mas cruel….

En cierta ocasión, el criminal estaba acusado de un delito especialmente grave. Seducir a la propia hija del rey, que había correspondido apasionada y clandestinamente a su amor. Para su juicio, el bárbaro rey se esmero especialmente en la búsqueda de el mas voraz de los tigres, pero tambien en la mas deliciosa de las doncellas como alternativa. Convulsa, la princesa - amante se vió lacerada por una doble angustia: De un lado,ver ese cuerpo tan querido y acariciado despedazado a zarpazos; de otro, contemplar a su enamorado unido conyugalmente para siempre a una preciosa mujer, a cuyos encantos no sabía bien si el joven culpable era precisamente indiferente.

Con ardides de mujer y de princesa logró enterarse de cúal era la puerta de cada uno de los indeseados destinos ……

El muchacho apareció sobrecogido en la arena del circo, abrumado por la espectación de la multitud. También él conocía el íntimo dilema de su amada, y lanzó una mirada de súplica a las gradas: “¡¡Sólo tu puedes salvarme!!”.

Con gesto discreto pero inequívoco, la princesa señaló la puerta de la derecha.

Y por ella optó sin vacilar el condenado.

Y ahora transcribo como concluye el relato original:

“El problema de la decisión de la princesa no puede considerarse con ligereza, y yo no pretenderé ser la única persona capaz de resolverlo. Por tanto, dejo que respondan todos ustedes: ¿ Quien salió por la puerta abierta…..la dama o el tigre?

¿Que respondeis?”

Posted by Joker at 09:21:19 | Permalink | Comments (6)

Monday, December 25, 2006

¿Estás fumando mota? (Feliz Navidad)

En mi último viaje a gringolandia me compré un gorro para el frío, mis amigos dicen que me veo como una especie de malviviente, nunca los tomé muy en serio… hasta esta noche (23 de diciembre).

Anoche, con el frío que está haciendo en la ciudad, me puse mi gorro y salí en busca de un amigo, todo con la firme intención de tomarme algunas cervezas. Después de unas cuantas cervezas, mi amigo se quedó dormido en un sillón y yo, aburrido, salí a fumarme un cigarrillo mientras observaba la vida nocturna de la ciudad. A lo lejos vi acercarse dos siluetas, ambas con muy mala pinta. Se los digo con honestidad, pensé en meterme corriendo a la habitación donde estaba, por fortuna había dejado la puerta abierta, pero pensé que eso hubiera sido un poco cobarde de mi parte, así que decidí continuar con mi cigarro ¿qué podía pasar?

Cuando los tipos se acercaron pude percatarme de que, en efecto, no tenían muy buena pinta. Eran los tipos mas mal encarados que había visto en mi vida, podríamos decir que a su lado, George Bush es un buen tipo (y eso ya es decir demasiado). En menos de un par de minutos me tenían rodeado, uno de ellos se acercó peligrosamente a mi, estando a menos de 10 cm de mi rostro. Mi mente empezó a diseñar una serie de estrategias para salir victorioso de la situación, después de todo no sería la primera vez que me enfrentaba a mas de dos tipos en una noche oscura. De todas las cosas que pensé, tres eran las más factibles:

Opción A: Tirarle el cigarrillo en el rostro, en cuanto se lo cubriera esperaba salir corriendo cobardemente hacia la puerta, la cual estaba a un paso mío.

Opción B: Mientras los veía llegar había preparado los puños y estaba a un paso de tirarle un golpe, no creo que hubiera podido hacer mucho en contra de ellos, suponiendo que no estuvieran armados. Seguía estando a un paso de la puerta por lo que podía salir corriendo cobardemente después de asestar el primer golpe.

Opción C: Golpear la puerta hasta que mi amigo se decidiera a despertar y, aún mareado por el alcohol y el sueño, decidiera ayudarme con uno de los dos tipos. Luego, salir corriendo cobardemente hacia la puerta.

En efecto, todas mis opciones involucraban huir cobardemente, aunque quizás debería decir, “procurar una retirada estratégica” porque como dice el dicho “huir es de cobardes, retirarse es estratégico”. El caso es que mientras pensaba en todo eso (habrán transcurrido unos 10 segundos en todo eso), el tipo que se había acercado a mi me dice “¿Estás fumando mota?”

Armado con todo el cinismo que en ocasiones me acompaña y con toda la sangre fría que pude reunir le contesté “No, hombre, ojalá… es un cigarro ¿quieres uno?”, a lo que el tipo enojado rebatió “No, yo no fumo ni cigarros” y se fueron, perdiéndose entre las calles ¿Qué diablos fue eso? Definitivamente creí que eso encajaba en mi lista de cosas raras.

Como sea, me terminé el cigarro (sí, me quedé un par de minutos más afuera) y cuando entré me pregunta mi amigo aún medio dormido ¿con quién estabas platicando? ¡¡¿PLATICANDO?!! Le conté la situación apresuradamente mientras me tomaba el resto de la cerveza. Al poco rato quise fumar otro cigarro, ya había tenido suficientes sustos por una noche. Que pasara dos veces algo así era algo muy difícil ¿cierto? ¡PUES NO!

Esta vez le pedí a mi amigo que me acompañara, después de todo era su barrio, si algo pasaba él tenía más probabilidades de encargarse de la situación que yo. Me fumaba mi segundo cigarro cuando otro tipo se acerca. Este se veía peor que los dos anteriores. Se me acerca y me extiende la mano, yo lo saludo con una sonrisa en el rostro a lo que el tipo me pregunta ¿Qué fumas? ZAZ ¿Otra vez? “Un cigarro ¿quieres?” le contesté. - “No, yo no fumo”, fue su respuesta. ¡Demonios! ¿Qué le pasa a esta ciudad? Me hacen sentir como si fumar tabaco fuera lo peor del mundo. Ahora entiendo lo que dicen “Fumar es un hábito del viejo siglo”.

Por fin, mi amigo rompe el silencio “¿Qué tal Kano, estás perdido?” ¿Kano? ¿Cómo el ninja asesino del Mortal Kombat? A todo esto, había olvidado mencionar que para entonces el tipo no había soltado mi mano y yo ya empezaba a desesperame, especialmente porque me imaginaba víctima de un Fatality ejecutado por el tal Kano. Por fin, Kano reconoció a mi amigo y empezó a balbucear algo sobre las fiestas navideñas, me gustó la parte en la que soltó mi mano y mencionaba lo mucho que quería matar a su madre. Mientras se alejaba volteó por última vez y le preguntó a mi compañero de borrachera “¿Y este qué? ¿Es amigo?” cuando le dijeron que sí, pude ver una mirada de tristeza en su rostro. 

Justo en ese momento decidí que la noche se había vuelto demasiado bizarra, así que opté por irme a mi casa no sin antes pensar que debería dejar de fumar o dejar de usar ese estúpido gorro…

¡Felices Fiestas Navideñas!

Posted by Joker at 00:00:00 | Permalink | Comments (7)