La carta del diablo
Hace un par de meses, en una conversación por el messenger, mi amiga Gaby señaló que extrañaba a aquel Toño que solía creer en algo, mencionó que hace tiempo se había dado cuenta que yo había dejado de hacerlo y que era necesario que volviera a hacerlo, puede que tuviera razón. Antes que nada tengo que disculparme con ella, especialmente porque sé que a ella le molesta cuando uso sus palabras y las utilizo para escribir un post, supongo que se debe a que piensa que la tomo a la ligera, cosa que no es verdad, difícilmente hay alguien a quien tome más en serio que a ella, supongo que no lo sabe por mi tendencia a mostrar mi cinismo en todas las conversaciones. Pues bien, este no es un post de duelo, creo que dejé mi etapa de Jeremías -el profeta de las lamentaciones- atrás hace un par de días, es más bien, un recuento de cómo cierra el 2006.
Poniendo un poco los antecedentes, les comentaré que este año que finaliza ha sido uno de los peores de mi vida, afortunadamente ya se va. Conforme se acerca el 2007 se atisba un dejo de cambio, todo gracias a mi vida licenciosa de los últimos días.
Dentro de la tradición del Tarot existe una carta llamada “El diablo”, esta carta ha definido los últimos días del año, claro que algunos de mis amigos creen que soy una especie de loco por confiar mi sanidad mental a una carta, pero qué diantres, véamoslo como una metáfora de vida y solo eso: una metáfora. Pues bien, la carta del diablo es una carta que representa el lado oscuro de nosotros mismos, la carta de la energía sexual, de las tentaciones, la pasión desenfrenada y las ilusiones que llegan incluso a esclavizarnos ¿no suena maravillosa? En resumen, es una carta que nos habla de la posibilidad de hacer daño… o que nos lo hagan.
Como los asiduos al blog saben, tengo un amor platónico, una chica maravillosa con la que llevo una honesta relación basada en el dinero y en la ilusión. Eso sí, todo perfectamente claro, aunque a más de uno le llega a preocupar que en ocasiones suelo perder el piso, cosa que debo admitir no ha pasado, no porque no quiera, sino porque ella no se deja. Nuestra “relación” termina en cuanto me despido de ella y así ha sido durante meses. Claro que sería bastante injusto no mencionar que hemos salido en un par de ocasiones, las salidas han sido bastante divertidas y buenas, de hecho más de lo que esperaría, pero hasta ahí… no deja de ser algo pasajero, supongo que algo tendrá que ver el prometido de la susodicha y yo la verdad no funciono como “leña de otro hogar”.
Como sea, este año ha finalizado con un excelente intercambio de besos y arrumacos entre ella y yo, los cuales se antojaron deliciosos; comparten ese sabor de lo prohíbido, el sabor de la manzana que atragantó a Adán… para muchos eso puede ser pecata minuta pero para mi fue delicioso. Prueba inequívoca de que voy por el mal camino, bendita navidad. Dicen que Santa Claus trae regalos a los niños buenos, mientras que a los malos les deja un carbón. A mi me ha dejado una excelente noche de pasión, aún me pregunto si será por ser bueno o “malo”.
Aquí viene el quid del asunto, siguiendo la lógica del cuento corto de Frank Stockton, La dama o el tigre (1882), en la que el protagonista, al final del mismo, tiene que encarar una decisión ante la trampa de un rey. El joven tendrá que escoger entre dos puertas, una de ellas probablemente lo llevará a su muerte, representada por la figura de un tigre hambriento, la otra lo llevará donde una hermosa doncella, de escoger esta puerta el rey promete dejarlos en libertad y permitir que ambos se casen siendo incluso él mismo el padrino.
Pues bien, en este 2007 ¿qué saldrá de la puerta la dama o el tigre? Hagan sus apuestas.
Para mayores referencias, lean ustedes mismos este relato, la verdad es que es un resumen bastante completo y es un cuento maravilloso, plagado de pesimismo e incertidumbre. Es ideal para cerrar el año:
Se dice que en la remota antigüedad vivió un rey semi-bárbaro que administraba justicia a la vez de un modo espectacular y caprichoso. Para castigar los delitos especialmente graves había imaginado una singular puesta en escena: El acusado era conducido cierto día señalado a la arena de un circo en cuyas gradas se apretaba todo el pueblo reunido.
Ante él había dos puertas. Tras una de ellas aguardaba un tigre hambriento, el mas fiero que se había podido conseguir para la ocasión; tras la otra estaba una hermosa doncella, atractiva y virginal.
Sólo el rey conocía el inquilino que aguardaba en cada puerta. El reo debía elegir forzosamente unas de ellas y en ambos casos su suerte estaba echada. Si aparecía la fiera, moría despedazado en pocos segundos; si salía la dama, debía desposarla sin dilación y con la mayor pompa, apadrinado por el propio monarca, derogándose cualquier compromiso que hubiere contraído, o matrimonio anterior. Queda a gusto de cada cual cúal es el destino mas cruel….
En cierta ocasión, el criminal estaba acusado de un delito especialmente grave. Seducir a la propia hija del rey, que había correspondido apasionada y clandestinamente a su amor. Para su juicio, el bárbaro rey se esmero especialmente en la búsqueda de el mas voraz de los tigres, pero tambien en la mas deliciosa de las doncellas como alternativa. Convulsa, la princesa - amante se vió lacerada por una doble angustia: De un lado,ver ese cuerpo tan querido y acariciado despedazado a zarpazos; de otro, contemplar a su enamorado unido conyugalmente para siempre a una preciosa mujer, a cuyos encantos no sabía bien si el joven culpable era precisamente indiferente.
Con ardides de mujer y de princesa logró enterarse de cúal era la puerta de cada uno de los indeseados destinos ……
El muchacho apareció sobrecogido en la arena del circo, abrumado por la espectación de la multitud. También él conocía el íntimo dilema de su amada, y lanzó una mirada de súplica a las gradas: “¡¡Sólo tu puedes salvarme!!”.
Con gesto discreto pero inequívoco, la princesa señaló la puerta de la derecha.
Y por ella optó sin vacilar el condenado.
Y ahora transcribo como concluye el relato original:
“El problema de la decisión de la princesa no puede considerarse con ligereza, y yo no pretenderé ser la única persona capaz de resolverlo. Por tanto, dejo que respondan todos ustedes: ¿ Quien salió por la puerta abierta…..la dama o el tigre?
¿Que respondeis?”