Wednesday, January 31, 2007

Cuando el pasado nos alcance

Leer el blog de JJ, me hizo recordar algunas anécdotas relacionadas con mi pasado, especialmente aquellas de la Casa del Rockero, una tienda de artículos relacionados con… ¿adivinan? el Rock. Debo decir que en aquellos tiempos yo no era muy afecto a ese género musical, no porque no me gustara sino porque, como ya he comentado en posts anteriores, mis gustos musicales rayan en el autismo.

En aquellos tiempos, yo tendría unos 15 o 16 años y cursaba mi educación preparatoria, acompañaba a uno de mis amigos a dicho lugar para que éste se hiciera de las novedades más recientes. Viajábamos en un vochito color naranja, que mi amigo le robaba a sus padres. Aclaro que cuando digo robaba, lo digo en el sentido más literal. Éramos unos capos que disfrutábamos de la adrenalina que la transgresión nos brindaba. Poco después se nos unió otra persona (una eminencia, el tipo, al grado de ser una figura importante en una universidad local). De vez en cuando, los muy cabrones, me mandaban al asiento trasero con la música a todo volumen y, a fuerza de costumbre, me hicieron aprenderme varias de las canciones de aquellos tiempos, pero mi favorita siempre fue Wind of Changes, sin entender lo que significaría para mi años más tarde.

Yo siempre había sido un estudiante más bien nerd, en la secundaria había sido un alumno con bastante buen promedio, fui ayudante de laboratorio (química era mi especialidad) etapa a la que le debo una de mis cicatrices en el dedo medio de mi mano derecha (pero esa es otra historia), pertenecí al club de teatro, fui propuesto para ser abanderado escolar (que era uno de los más grandes honores del lugar) e incluso tenía una beca que el gobierno otorgaba a los buenos promedios. Siempre me ha gustado la escuela y de hecho era de los que me deprimía cada que alguien sugería que todos nos voláramos las clases… aclaro, era bien nerd. Eso cambió cuando entré a la prepa y conocí a este amigo, quien era todo lo contrario. Deportista (jugador de beisbol de la selección nacional), estudiante regular (tirando a malo) y todo un vago profesional. Era experto poniendo apodos a las personas: El Franki (por unos zapatos que usaba el muchacho y que él decía se parecían a los de Frankenstein), el Rambo (el clásico chaval musculoso), el Egon (porque se parecía al personaje de Cazafantasmas), entre muchos otros.

Aunque habría que aclarar que su especialidad más sobresaliente era la de volarse las clases para jugar futbolitos, actividad en la que era uno de los mejores de toda la zona, muchos llegaban a retarlo, cual pistolero de película western y yo era como el patiño que solo podía decir alguna frase ingeniosa del estilo “Santas mesas de futbol, Batman”. En aquellos tiempos yo quería ser “malo”. No éramos los clásicos bravucones de la escuela, sino una especie de periquillos sarnientos que hubiéramos hecho las delicias de Fernández de Lizardi de haber vivido. Me volví un cuasi experto del futbolito, aprendí a burlar las máquinas para jugar insertando fichas de cerveza y refrescos en lugar de monedas, me codée con los buenos y los malos de la escuela y fue la primera vez que compré cerveza (éramos menores de edad), aunque eso sí, muy nices porque las acompañamos con queso asadero.

El día que me dejé el cabello largo, mientras estudiaba psicología en la universidad, ambos se rieron y me recordaron aquellos tiempos de la prepa en la que ellos decían que lo primero que harían al salir de ella sería dejarse el cabello largo, a lo que yo replicaba que lo que yo haría sería cortármela lo más que pudiera. A los años los papeles se invirtieron, ellos eran las personas con el pelo corto y yo con el cabello largo… otra ironía del destino.

Alfredo siempre ha sido muy solidario y yo siempre he sido una persona que no tiene mucho dinero (ahora que lo veo de esta manera, creo que de aquí viene mi desapego material), él era hijo de tenderos y, no sé si decirlo, solía robarse un poco del dinero de su negocio para pagarnos las comidas y materiales que requeríamos para las tareas. Años después le dedicaría mi tesis de maestría, no parecía muy impresionado cuando se la mostré.

Ahora se encuentra casado y nos frecuentamos de vez en cuando para ir a comer o para acompañarlo en alguna diligencia. También le debo al menos dos perlas de sabiduría:

Sobre el matrimonio:

Un matrimonio sin TV no funciona (lo dijo poco después de casarse). Días después fui y compré mi primer televisor propio porque me iba a vivir con una novia. Ttengo que confesar que sí funcionó.

Sobre los hijos:

Es bueno tener hijos, porque cuando uno llega del trabajo, cansado y los mira, hasta parece que te quieren en lugar de sólo utilizarte. Eso lo dijo cuando le pregunté sobre qué sentía de ser padre.

Dudo que sepa lo mucho que ha ayudado a ser lo que soy… supongo que si lo supiera podría sentirse decepcionado, así que mejor no se lo digo.

Parafraseando al buen Groucho Marx tengo que decir “Una persona me orilló a la mala vida y nunca tuve la decencia de agradecérselo“.

Posted by Joker at 08:43:19 | Permalink | Comments (2)

Monday, January 29, 2007

Saliéndome de la tangente

Había tenido un poco descuidado el blog, la verdad no sé por qué, quizás sea porque a veces tengo la necesidad imperiosa de escribir y otras veces sólo de leer. Quizás se deba a mi falta de anécdotas recientes, me he negado a salir a esas “aventuras” nocturnas y eso se refleja en la menor cantidad de experiencias por compartir. Quizás también pueda deberse a ese deseo absurdo que me obliga a aislarme y abandonar todo de una sola vez. Quizás se deba a que simplemente estoy harto de estar harto. Quien sabe, lo cierto es que hoy trataré de cambiar esa racha.

Hace unos días le daba la dirección de mi blog a un amigo - Rubén - y cuando le pregunté que si que le parecía me contestó “Es muy cáustico, como tú”. Me dio risa su comentario, pocos son los que entienden ese humor bizarro con el que impregno las cosas, y muchos más raros son los que se ríen con él. Algunos amigos me han confesado, años después, que al principio no sabían como tomarse el comentario pero que cuando lo pensaban un poco no podían hacer otra cosa que reirse, regularmente evito ofender a las personas, pero algunas ocasiones tengo que decir que se lo tienen merecido. Tampoco puedo afirmar que soy el mejor, muchas veces me han dejado callado ante una frase ingeniosa bien aplicada en su momento con lo que me he vuelto el objeto de la broma.

Una de mis amigas solía molestarse porque le decía que muchas de las bromas son chistes privados, en ocasiones creo que para que alguien los entienda tiene que conocerme de muchos años, para enterarse de las referencias que hago al pasado, a la cultura pop o a la ocurrencia del momento. No ha sido casualidad que una de las cosas que más han reportado mis parejas al momento de la separación es que no entienden mi sentido del humor o las frustra.

Muchas veces, el deseo de hacer un comentario surge en el momento menos oportuno, pero sucede que es una de esas situaciones en los que contenerse podría resultar absurdo.

Situación 1:

Hace una semana en el café que frecuentamos pedí una taza de chocolate y la acompañé con una dona. Al momento de pagar ¿qué cree, amable lector, que es lo que se tiene que decir?

  1. ¿Joven, me trae la cuenta por favor?
  2. Buenas noches, ¿cuánto fue?
  3. Alejandro, ¿vendes el chocolate o la dona? (referencia obligada al albur mexicano)

Si contestaron la número 3, felicidades, están en camino de convertirse en unos verdaderos patanazos. Lo cierto es que todo el café lo escuchó y algunos se habrán reído (incluido el aludido) y otros molestado, pero ¿cómo desaprovechar tal oportunidad?

En otras ocasiones las bromas aparecen de una manera en la que no están planeadas, en donde, de manera involuntaria puedo quedar bastante mal parado o bien perder todos los avances logrados. Lo catalogo como parte de mi distorsionado sentido del humor porque al final siempre termino recordándolo y riendo de la situación (como si tuviera más opción).

Situación 2:

  • Durante las fiestas decembrinas platicaba con una chica, lo cierto es que yo trataba de anotar algunos puntos extras con ella y entre todas las cosas que pude hacer se me ocurre decir el mejor de los halagos que tenía a la mano: “Hay muchachas muy bonitas y otras son muy simpáticas… como tú”. Lo admito, no fue un buen movimiento, especialmente porque mi intención era remarcar que me parecía una chava muy simpática y agradable (además si es bonita). Cada que lo recuerdo no puedo hacer otra cosa más que reir con la situación.

Otras veces mi humor obedece a situaciones total y completamente elaboradas - esas son las peores - en las que pretendo sacar de balance a las personas. Debe ser una de las reminiscencias de experimentos de los interaccionistas simbólicos ¿qué más? El objetivo es sacar a la persona de su cotidianeidad poniéndola en una situación total y completamente ajena a sus expectativas, con la mera y única intención de joder. No sé por qué siempre espero que sea una experiencia divertida para ambos… pero no, regularmente pasa todo lo contrario - tengo que dejar de hacerlo.

Situación 3:

  • Hace años una novia me decía que todo el tiempo que llevábamos juntos (2 años) había pasado demasiado rápido y que si yo sentía lo mismo, rápidamente repliqué que sí, que le verdad ese tiempo se me había hecho como si hubieran pasado 20 minutos (¿de verdad?, pregunto emocionada)… sí, pero abajo del agua. Esta es uno de los comentarios que más hago, especialmente porque la broma tuvo su momento de debut y despedida. Aprendí que muchas mujeres no tienen sentido del humor.

Algunas veces mis comentarios pueden parecer una buena idea cuando los digo, pero a la hora de llevarlos a la práctica me doy cuenta de que no son así. Digo, tampoco soy un payaso que me la paso haciendo bromas todo el tiempo, es solo cuando creo que la situación lo amerita y ando de ánimo como para arriesgarme.

Situación 4:

  • Un día decidí que era buena idea ir con mi novia a comer mariscos a uno de los restaurates de la ciudad, cosa que en realidad hacíamos muy seguido ya que ambos disfrutábamos mucho de esos platillos. Al llegar el mesero pregunta que vamos a ordenar y yo digo Camarones. ¿A la diabla? pregunta el mesero. “Ah mira no sé, la diabla aún no se que va a querer”.

Vamos, que a mi me hacía gracia. Tiendo a creer que las personas pueden divertirse un poco si se atreven a disfrutar un poco del absurdo. Digo, tampoco me van a decir que mis bromas son más surreales que una película de Buñuel, es solamente las ganas de salir de la rutina y como dije, no siempre las pienso. A veces ocurren de manera tan espontánea que, cuando las quiero detener ya es demasiado tarde.

Mis amigos me han prohíbido terminantemente que haga bromas cuando esté delante de alguna chica, dicen que suelo espantarlas y la verdad, no lo dudo. Eso me recuerda el día que invité a comer a una de ellas y cuando íbamos en su auto me di cuenta que todo se activaba electrónicamente, pero yo no sabía cómo recorrer el asiento para atrás para ir mas cómodo, así que le pregunté: “Oye ¿qué botón le aplasto a tu carro espacial para recorrer el asiento?”. Ese día se me ocurrieron las mejores perlas de sabiduría, más tarde fuimos a jugar videojuegos (¿esto no es un pleonasmo?) y ella veía con envidia a muchos de los niños corriendo con tickets canjeables por todo el lugar, pensé que sería gracioso comentarle que si ella los detenía, yo los golpeaba y se los quitábamos. No sé porque no se ríen.

En un cine, una chica quiso sacarme de la jugada cuando pregunté de qué era el té que vendían, “de niños”, contestó. “Que bueno…”, reviré, “tengo dos sobrinos que mañana te traigo”, todavía me despierto por las noches recordando su cara de coraje y esos ojos encendidos.

Tengo que comentar, a favor de las personas involucradas, que para lograr un mayor dramatismo en el performance, esto lo hago con una cara de jugador de póker. Es mucho más divertido cuando creen que una situación tan absurda pueda ser verdad. A mi me suena inmediatamente a broma, pero los demás tienden a desperdiciar preciosos segundos en pensar si lo he dicho en serio.

Les decía que algunos amigos han optado por decirme que mejor me remita a no hacer comentarios y que mi poco éxito con las mujeres se debe, entre otras cosas, a ese tipo de situaciones. Eso me recuerda cuando en la maestría Martha (una amiga, que espero siga leyendo el blog) fue asignada para cuidar de que no dijera comentarios comprometedores… aaaah como la extraño!

Posted by Joker at 20:57:07 | Permalink | Comments (10)

Thursday, January 11, 2007

Veeeeende caaaro tu amor, aveeeenturera

Este post es reciclado de mi fotolog del 10 de mayo de 2006. Vaya que era prolífico en aquellos tiempos, un post por día, nada mal. Esta anécdota merecía la pena ser rescatada del limbo antes de que cierre definitivamente mi flog.
 

¿Nunca se han preguntado como algo tan aparentemente sencillo se complica de tal forma que termina siendo una historia bizarra? Quizás todo quedaría más claro si fueran por un solo día Toño Noriega. Hay gente que cree en Buda, Cristo, Alá, Shiva, Vishnu, José Smith ¿Yo? Yo creo que soy parte de un plan muy complejo que tiene como objetivo divertir a los dioses, algo así como un reality extraterreno. Para ponerlo en ideas más simples un Big Brother cósmico y al que yo he llamado, a falta de un mejor entendimiento de lo divino, “Jodamos a Toño”. La premisa es bastante sencilla, y por lo que puedo inferir con altos puntos de rating; se trata de poner a Toño en una situación cotidiana que poco a poco toma tintes cómicos y que finaliza de tal forma que deja al protagonista (o sea, yo) en una situación entre la humillación y la risa (que no sea esquizofrénico ya es un milagro).

Me explico mejor con la anécdota de hoy, misma que les resumo a continuación (no, no es albur). Conste que aclaro que es una síntesis de los hechos sucedidos esta noche, porque más tardo en escribir esto que mis amigos (Homar y Jesús), testigos presenciales, en desmentirme y hacer algunas acotaciones al margen. Por lo menos estoy seguro que esta será una anécdota que será contada en las fiestas y reuniones durante muuuucho tiempo.

Hoy era una noche “normal” (aclaro que era normal para mis estándares), nos reunimos en el café de siempre, ahuyentaba la depresión con charlas informales y nos fumábamos unos suculentos cigarrillos. En eso estábamos cuando se acerca una chica que hacía tiempo no veíamos, la saludamos y se siente en nuestra mesa a platicar. AHÍ, JUSTO AHÍ DEBÍ DARME CUENTA QUE ALGO ESTABA MAL… ¿una chica en la misma mesa que yo? Definitivamente algo no estaba bien. Nos cuenta que esperaba a un amigo para ir a ver la obra “Aventurera” (que está de gira por la ciudad), después de todo es amiga de los empresarios que montaron la obra (nos dice) y tiene la posibilidad de entrar gratis.

Ahí es donde entra mi compulsión neurótica por hacer bromas, y mi “finísimo” sentido del humor me obliga a decir que si su amigo no llega a tiempo ahí estoy yo para lo que guste y mande (risas de mis amigos, mías y de ella). Lo lógico era que el tipo llegara a tiempo y mientras ella se iba nosotros nos quedaríamos contando alguna anécdota chusca sobre la reunión de esa noche. Repito: LO LÓGICO. Pero no, así no funciona mi vida ¿Adivinan? El tipo no llegó y ella levantándose repentinamente me dice “¿quieres ir a ver Aventurera conmigo?”… Era una decisión de la que dependía no solo ir a ver la obra gratis, sino que la noche se antojaba para ser crápula y licencioso, parafraseando a Joaquín Sabina, “y yo que nunca tuve más religión que un cuerpo de mujer” dije que sí, al tiempo que me paraba de un brinco y les decía a mis amigos con la mirada “En su cara, babosos” (por fortuna no se los dije, si no la cosa hubiera sido peor). ¿Qué sería lo peor que podía pasar? ¿qué no nos dejaran entrar? Ahí se abrían dos posibilidades:

Posibilidad A: Quedarnos platicando y haciendo migas, amén de lo que sucediera más noche, por supuesto que ya había anunciado sus intenciones de emborracharse (y yo también jejeje)

Posibilidad B: Regresar con mis amigos, fumar, tomar café y platicar

Para no hacer largo el cuento con el recorrido y la charla de esa noche, llegamos al teatro de la ciudad, por fortuna estaban sus amigos en la entrada, nos acercamos y… nos dejan pasar!!! Otra señal de que algo andaba mal, todo marchaba a la perfección: DEBÍ SENTIR MIEDO, pero claro, ya envalentonado, pequeño se me hizo el mar para tomármelo de un trago.

Justo cuando entramos, justo ahí, a 4 metros de Edith González y sus encantos, llega un tipejo y me dice “su boleto”, ahí es donde todo se torció, apunté a mi acompañante que en ese momento hablaba por teléfono, pensando que ella con sus influencias arreglaría todo, la llamada me sonó eterna, mientras el tipo me señalaba la entrada una y otra vez diciendo “acompáñame” y yo pensando “méndigo chaparro, espera a que termine de hablar, que ahorita lo arreglamos”. Cuando por fin, la susodicha termina su llamada me mira y me dice “te van a sacar”, se da la vuelta y se va y yo con el móndrigo chaparro a un lado diciendo “Acompáñame”… Lo acompañé a la salida y, efectivamente, me sacó!!! Y en ese momento desée no haber llevado mi camiseta anaranjada fosforente con letras blancas que decía “Personas libres, estados laicos”. Era un punto naranja de humillación y el chaparro enfrente de mi que no me quitaba la vista de encima señalando al gorrón que osó tratar de engañarlo. Me quedé esperando a que saliera en mi rescate con sus influencias… nunca pasó.

¿Qué que hice? Mandé un mensaje a mis amigos, pasaron por mi y, como consuelo, me llevaron a cenar tacos de carne asada, al Lorenzillo’s (para variar)… afortunadamente la charla de esa noche valió la pena. Entré por lana y salí trasquilado.

Posted by Joker at 06:24:34 | Permalink | Comments (3)

Tuesday, January 2, 2007

Sabina, la novia borracha

“El perdedor es su universo
Aunque pretende ser feliz.
Y aún hay quien dice que está cuerdo.
Pongamos que hablo de Joaquín”
Pongamos que hablo de Joaquín
Luis Eduardo Aute

Quienes me conocen saben que tengo una fijación enfermiza por Joaquín Sabina, ahora ya estoy un poco mejor, antes oía sus canciones una y otra vez, al grado de exasperar al más fiel fan del cantante. No culpemos a Sabina de ser tan excelente cantautor, cúlpenme a mi por ser tan autista con la música.

Me encanta su música, lo que escribe es tan difícil sacarlo de mi cabeza, que un tiempo, cada consejo que me pedían, recurría a una de las frases de alguno de sus discos. Lo peor, a alguna novia alguna vez le dediqué, con voz aguardentosa, aquello de

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Aunque a la larga lo que yo no quería era precisamente lo que ella sí, quien sabe, esa será una de esas cosas que nunca sabré, quizás también le molestaba que le cantara

De sobra sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.

También podía ponerme romántico, y creo que una de las canciones que más le gustaba que le cantara era, precisamente, Cecilia

Cecilia busca amores imposibles,
por eso fue posible nuestro amor,
Cecilia, tan altiva y tan sensible,
tan diva y tan de nadie como yo.

Hasta el nombre de este blog, aunque poco original, recibe el nombre de una de sus canciones, Delirium Tremens

Telarañas en la ropa,
tigres en el balcón,
alacranes en la boca
miedo en el corazón.

Y el nombre de mi fotolog corresponde a una de sus letras, Ponme un trago más:

Se llevó mi sed,
mis besos, mi pan,
mi violencia, mi pasión
ahora donde iré
con un alacra
el lugar de corazón

Alguna vez lo dijo el Subcomandante Marcos “Mi vida es una canción de Sabina”, aunque a veces prefiero pensar en él, como lo describió Fito Páez después de su célebre pelea: Sabina “es como una novia borracha“. Me encantó su declaración después de que unos diputados mexicanos cantaran sus canciones en la toma de la tribuna: “Unos diputados anoche (por el miércoles) en el Congreso cantaron ‘Y nos dieron las diez’. !Dios mío de mi vida!, yo la hice para que la cantaran los mariachis”.

Lo admito, sigo enfermo por Sabina, no puedo evitarlo, me encanta, cada situación de mi vida está musicalizada por él, cada momento , cada revés, ante la situación más adversa aparece en mi cerebro la estrofa perfecta. Solo espero cumplir mi segundo sueño en la vida (el primero era tener una camiseta de Linterna Verde jejeje), ir a un concierto en vivo (espero que no se me muera antes).

 

Posted by Joker at 09:48:59 | Permalink | Comments (3)

Monday, January 1, 2007

Feliz 2007

Trataré de hacer un post breve, aunque no es mi especialidad. Siguiendo la tendencia habitual de estas fechas, solo escribo para desearles que pasen un feliz año, tengo puestas todas mis esperanzas de que el 2007 será muy positivo y espero que también lo sea para todas las personas.

No soy muy afecto a escribir sobre este tipo de festividades, quien sabe, probablemente sea la nostalgia la que me hace escribir el día previo al año nuevo, lo cierto es que me he sorprendido más festivo que nunca. He comprado la cena de este año y en mi familia han sido testigos de uno de esos raros eventos donde me pongo a cocinar: he preparado la ensalada de coditos (y creo que no me quedó como esperaba, pero se la tendrán que comer jojojo).

No es un secreto señalar que el 2006 fue una porquería de año, así, sin matizar nada, cruel y crudo, dicen que las cosas suceden por algo, pero por más que lo pienso no veo la razón de tal acontecimiento. Lo cierto es que soy un sobreviviente y siempre me levanto, y siempre que lo hago estoy mejor que antaño, así que estoy seguro que en esta ocasión no será la excepción.

Para no volver a hacer este post otra de mis quejas habituales, cierro el comentario deséandoles un feliz año!!

Que este año que inicia sea uno de los más felices de sus vidas y que yo amanezca menos cursi.

P.D. Parece que si pude ser corto y conciso (y ni yo me lo creo).

Posted by Joker at 02:49:25 | Permalink | No Comments »